CUATRO CUENTAS DE NIÑA

 

PRESENTACIÓN

Aquí estamos hoy los dos,

la cuenta y el cuenta cuentos

para contar cuatro cuentos:

uno de un dragón feroz;

otro de mono lector;

otro de una esfera bella;

y, el primero, con amor,

que es de niña con estrellas.

  

UNO

LA CONTADORA DE ESTRELLAS

 

CUENTA CUENTOS      Había una vez una niña,

que Estrellita se llamaba,

que quería las estrellas

una por una contarlas.

ESTRELLITA               Yo quiero contar estrellas

una a una, pero, todas:

y son tantas y tan bellas,

que la cuenta se me pierde

antes de contar cincuenta.

 

CUENTA CUENTOS      Cincuenta, claro, sin… cuenta

 

ESTRELLITA               Quizás me preste la araña

para atraparlas su tela

¡Araña, señora araña!

Arañita tejedora,

con tus patas de palillo

¿Me prestarás tu telar

para atrapar y contar

una a una a las estrellas?

 

ARAÑITA                   Ay, niña lo que me pides

no es posible, que es inmensa

la sombrilla de la noche

y muy chiquita mi tela.

 

Yo apenas atrapo moscas

y otros insectos dañinos

y es por eso que me quieren

y me cuidan los vecinos.

En cambio los niños malos

me pisan con desatino,

sin saber que hay sólo una

araña que pica niños.

 

Intervención del cuenta cuentos quien explica a los niños que hay que cuidar las arañitas y que sólo es peligrosa la del rincón.

 

 

ESTRELLITA               No pudo la arañita

ayudarme a contar

las estrellas una a una.

¿Quién me podrá ayudar?

Quizás pueda ser un pájaro

que volando me las cuente.

Esperaré que alguno

sea un pájaro paciente… (Aparece el Pájaro loco)

¿Señor pájaro que vuela

por esta noche celeste,

puedo pedir que una a una

usted las estrellas cuente?

 

PÁJARO LOCO            Yo soy el pájaro loco

vuelo un poco y otro poco;

En una rama me poso,

vuelo a otra sin reposo.

Yo soy el pájaro loco

el que tiene malo el coco.

 

Me pareció que me hablaban…

(A los niños) ¿Oyeron ustedes algo?

(Juego con los niños)

¿Quién me habla? ¿Quién me habla?

 

ESTRELLITA               Yo, señor pájaro loco…

 

PÁJARO LOCO            Yo, yo ¿quién es yo? yo, yo.

Si yo hablo, entonces yo

me estoy hablando a mí mismo,

y como es cosa de locos

hablar yo con uno mismo

puedo decir que, sin duda,

yo soy el pájaro loco,

el que tiene malo el coco.

 

ESTRELLITA                No, señor pájaro loco,

que soy yo, yo, la Estrellita.

 

PÁJARO LOCO             Ah, eres tú. Entonces debes,

cuando pregunto quien habla,

decir “tú” ¿me has entendido?

 

ESTRELLITA                Sí, señor pájaro loco…

 

PÁJARO LOCO             Muy bien. Entonces pregunto:

¿Quien es la que me habla a mí?

 

ESTRELLITA                Tú, señor pájaro loco…

 

PÁJARO LOCO             ¿Cómo es? Si tú dices tú,

entonces, es que sin duda,

que soy yo el quien me habla.

Y entonces igual quedamos

al final que al principio,

cuando dije que yo soy,

sin duda, el pájaro loco.

 

ESTRELLITA                Ay niños me va a volver

de verdad loca este pájaro.

¡Les pido que, por favor,

les expliquen que yo soy yo

y que él el pájaro loco!

 

Juego con los niños

 

PÁJARO LOCO            ¡Está bien! Si ya entendí

muy claro que yo soy yo

y ella es el pájaro loco

¿Ah, no, ah no, ah no, no?

Que soy yo entonces el loco

y ella es el pájaro tú…

Que eres yo tú el pájaro.

Que soy tú el pájaro yo…

Todo está muy alocado

mejor me voy a otro lado,

porque me convertiré

en un pajarillo cuerdo

y yo quiero ser por siempre:

el pájaro loco, loco,

el que tiene malo el coco.

 

Repite el juego con los niños y se va.

 

ESTRELLITA               ¿Cómo podré yo contar

las estrellas una a una

si antes de llevar cincuenta

la cabeza me da vueltas?

 

Quizás una margarita

pueda prestarme sus pétalos…

 

Margarita, flor del aire

que tienes de luna pétalos

y el corazón amarillo

como de sol en el cielo

¿Puedes prestarme tus pétalos

para que pueda arrancarlos

mientras cuento las estrellas?

Así no se perderá

mi cuenta pasando el blanco

ábaco de tu corona.

 

MARGARITA               ¿Y cómo quedaré yo

sin mi vestidito blanco?

No podré alegrar la vista

de los niños por los campos.

 

ESTRELLITA               Tienes razón, Margarita.

alegra con tu vestido

de mordisquitos de luna

los jardines de los niños,

que ya encontraré manera

de contar a las estrellas.

 

Entra rodando, riendo y volando el hada Gisela, la del pelo carmesí.

 

GISELA                     Yo soy el hada Gisela

la que rueda, ríe y vuela.

Yo soy el hada Gisela,

la del pelo carmesí

y traigo para alegrarte

este ramito de estrellas.

 

No podrás nunca contar

los luceros de la noche,

porque entre todos son más

que las arenas del mar,

que los mosquitos del mundo,

que los granitos de sal.

 

Yo soy el hada Gisela

la que rueda, ríe y vuela.

Yo soy el hada Gisela

la del pelo carmesí

y traigo para alegrarte

este ramito de estrellas.

 

No importa si no son muchas

pero son sólo de ti.

Que ¿para qué quieres miles?

Que es mejor querer así:

a poquitas, pero tuyas.

 

Y me voy volando rápido

con mi pelo carmesí,

que debe haber otros niños

que necesiten de mí.

A todos quienes hicieron

algo bueno en este día

les llevaré un regalo

que se les haga sentir

aquí, en el medio del pecho,

con un muy dulce latir.

 

Yo soy el hada Gisela

la que rueda, ríe y vuela.

Yo soy el hada Gisela

la del pelo carmesí.

Te dejo para alegrarte

este ramito de estrellas.

 

Se va rodando, riendo y volando.

 

CUENTA CUENTOS      Y fue así como Estrellita

pudo tener sus estrellas

y en las noches las miraba

para ponerse contenta.

Y pasó casi volando

el cuento, sin darnos cuenta,

de Estrellita y las estrellas.

Volando se zambulló

en un zapatito roto

que, en apenas un momento,

les contaremos otro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DOS

SIRA Y EL MONO FEDERICO

 

SIRA                         No quiero leer este libro

porque se me llenará

con las letras la cabeza

y ¡pum! se reventará.

 

PAPÁ                        ¿Leíste tu libro, Sira?

 

SIRA                         ¿Yo leer? Eso jamás,

porque se me llenará

con las letras la cabeza

y ¡pum! se reventará.

 

PAPÁ                        ¿Pero que tonteras dices?

Si no fuera tu papá

me moriría de risa

y no podría parar. (o me pondría a llorar)

 

SIRA                         Eres un papá malo

no me sacas a pasear;

quieres que lea y lea

día y noche sin parar.

 

PAPÁ                        ¿Cómo dices tales cosas?

Si no has leído jamás

ningún libro por completo

y una batalla campal

tenemos para que un libro

puedas ¡siquiera! empezar.

 

SIRA                         Es que tengo mucho miedo

porque se me llenará

con las letras la cabeza

y ¡pum! se reventará.

 

PAPÁ                        ¡Ya basta de esas historias!

No me hagas enojar,

que si tú no lees nunca

de burra terminarás.

 

SIRA                         Esta bien. Yo leeré….

 

PAPÁ                        ¡Cómo me voy a alegrar!

 

SIRA                         Pero antes de abrir mi libro

quiero salir a pasear…

 

PAPÁ                        Y del libro no acordarte

ni ahora ni nunca más…

 

SIRA                         ¡Ay papito, leeré

y te lo voy a jurar,

jurar por lo que más quiero:

por mi papá y mi mamá.

¿Puedo salir un ratito

al aire libre a jugar?

 

PAPÁ                        Pero hay una condición:

que luego regresarás

y tu librito de cuentos

sin regañar leerás.

 

SIRA                         ¡Gracias! Regresaré luego.

Eres el mejor papá

de todo el mundo y el cielo

¡Te daré mil besos más!

 

PAPÁ                        Basta, basta, aduladora.

No te puedes demorar.

Recuerda bien tu promesa

de leer al regresar,

que yo seré muy severo

si la llegas a olvidar.

 

Sira sale a pasear. Se encuentra con una cuncuna, una mariposa, etc.…

Aparece Federico, abstraído en su lectura.

 

SIRA                         ¿Qué está haciendo ese mono?

Parece que lee un libro…

 

Federico se ríe, entretenidísimo con la lectura. Federico va haciendo lo que Sira va diciendo en el texto

 

Se ríe que cosa rara

le parece divertido.

Y ahora salta de gusto

¿Qué puede haber sucedido?

Y ahora abre los ojos

parece muy sorprendido

Y ahora está tiritando

parece que tiene miedo.

Y ahora se va de espaldas

¿Se enojará si le pido

que me cuente lo que pasa?

Oiga, señor mono mico

¿Qué le causa tanta gracia?

No me responde este mono

parece muy abstraído.

Oiga usted, mi señor mono,

no sea mal educado,

responda cuando le hablan…

…sigue el mono ensimismado.

Tengo que usar una táctica

con este mono porfiado.

Dicen que gustan del baile

los monos desordenados

Le bailaré un valsecito

un valsecito valseado

(Baila. Federico no le da bola).

No le gustó mi baile

a este mono tarado.

Otros dicen que los monos

se colocan colorados

si uno les dice insolencias:

a lo mejor asustado…

¿Saben decir insolencias?

(Juego con los niños)

Yo hay una sola que sé…

¡No se las voy a decir!

Se las digo despacito:

¡popó cacuca pipí!

(Juego con los niños).

No hay caso con este mono

(Federico sigue “actuando” su lectura).

Tendré entonces que acudir

a medidas más extremas:

(Grita progresivamente)

¡Oiga don mono tití! (Federico se asusta)

 

FEDERICO                  ¡Qué susto! ¿Quién grita así?

Te volviste loca niña

Del miedo casi morí.

 

SIRA                         Perdone usted, señor mono,

es que al final me aburrí

de llamarlo de buen modo.

 

FEDERICO                  Está bien ¿quién eres tú?

 

SIRA                         Me llamo Sira ¿Y usted?

 

FEDERICO                  Yo soy el mono Federico.

Soy sabio porque aprendí

en los libros muchas cosas.

Bueno ¿Qué quieres de mí?

 

SIRA                         Yo quiero saber por qué

tan entretenido estaba

si sólo leía un libro

¡una soberana lata!

 

FEDERICO                  Para quien no gusta leer,

le parecerán una lata.

Los que gozamos leyendo

conocemos que no hay nada

comparable a leer cuentos

escritos en hojas blancas

con aventuras, lugares

muy distantes y lejanas

tierras. Con reyes y príncipes

maravillosos y claras

princesas cuya hermosura

existe sólo en las páginas

de los libros. Y así un libro,

esa flor de hojas blancas

no es un libro, sino un mundo;

de maravillas la casa,

de contento y poesía

que nunca jamás se acaba.

Los libros son pan y leche

con los que alimentarás

tu imaginación fecunda,

tu saber, tus sueños más

hermosos, los bellos cuentos.

Aprenderás la bondad,

las cosas más importantes

de la vida y sociedad

de la ciencia y la cultura

y de todo lo demás.

A mí me da mucha pena

los que a los libros no aman;

es como no ver estrellas

como a la luna ignorarla.

 

SIRA                         (Se ha quedado dormida)

¡No, no me quiero perder

esos mundos tan hermosos

Leeré, leeré siempre

¡Sí, sí, siempre leeré!

 

PAPÁ                        (Despertándola)

¡Sira, Sira, ya, despierta!

Tienes una pesadilla.

Qué has soñado niña Sira

que parece que deliras.

 

SIRA                         He soñado con un mono

que se llama Federico

y entonces yo me perdía

mil mundos de maravilla…

¿Dónde está mi libro? ¿Dónde,

dónde he dejado mi libro?

 

PAPÁ                        ¿Y qué bicho le ha picado?

 

CUENTACUENTAS        Y así fue que leyó libros

esta niña tan porfiada,

olvidándose que ¡pum!

la cabeza le estallaba.

Y no olvidó a Federico

el mono sabio que andaba

con un libro bajo el brazo

y que sabio se mostraba

 

Y esta historia pasará por un gordo zapatón

que tiene rota la suela y tiene roto el talón

que el cuento que viene ahora

es un cuento de un dragón.

 

 

TRES

EL DRAGÓN FLORINDO

 

GALLINITA:        Yo me llamo Francolina

soy la más linda gallina

huevos blancos pongo yo,

clocló clocló.

 

Para que nazca un pollito

pequeño y amarillito

un huevo azul pongo yo

clocló clocló.

 

y luego el DRAGÓN FLORINDO

 

DRAGÓN:           Yo soy el dragón Florindo

y yo creo que soy lindo.

Saludaré a esa dama

que pasea tan galana.

¿Cómo le va a usted hermosa

doña gallina chinchosa?

 

Al hablar el dragón echa fuego

 

GALLINITA         Ay, por Dios, que mala peste

mejor me escapo de este…

Lagarto, lagartijón…

con cuero verde limón…

 

Huye. Florindo ya no está tan seguro de ser lindo

 

DRAGÓN:           Yo soy el dragón Florindo

y yo creo que soy lindo,

aunque no estoy tan seguro…

 

Aparece Pancho el cordero

 

PANCHO            Yo soy el cordero Pancho

y es mi vellón el más blanco;

con mi lana se hacen trajes

las niñas de estos parajes.

 

DRAGÓN:           Yo soy el dragón Florindo

y yo creo que soy lindo

Oye cordero, te digo

¿Tú quisieras ser mi amigo?

 

PANCHO            Caramba que mal olor

de aquí me largo, mejor

¡Qué feas esas verrugas

y la cola con arrugas!

 

Huye. Florindo ya no está nada seguro de ser lindo

 

DRAGÓN:           Yo soy el dragón Florindo

y yo creo que soy lindo,

aunque estoy menos seguro…

 

Aparece la vaca Clara

 

CLARA               Yo soy Clara la vaquita

y doy leche con cremita

y con ella se hace queso

mantequilla y todo eso.

 

DRAGÓN:           Yo soy el dragón Florindo

y yo creo que soy lindo.

¿Vaquita Clara quisieras

ser mi amiga verdadera?

 

CLARA               Uy ¡Qué dragón echa fuego!

¡De este lugar me voy luego!

 

Huye. Florindo ya  está  seguro de no ser lindo

 

DRAGÓN:           (Haciendo pucheritos) Yo soy el dragón Florindo

y yo creo que soy lindo,

pero dicen que soy feo.

En mi espejito me veo

como un dragón elegante,

pero dicen los cargantes

que parezco lagartija

con verrugas y gigante.

Que tengo lengua de lija

y espinosas las verijas

y el aliento como fuego.

Nadie me quiere, luego

yo tampoco querré a ni uno

y tomaré un desayuno

comiéndome esa gallina

que se llama Francolina.

 

GALLINITA         Para poner mis huevitos

necesito pasto verde

que comeré aquí mismo

en esta pampita alegre.

Clocló clocló

 

FLORINDO         La cocinaré con fuego

que yo saco con mi aliento;

me la manducaré luego

¡Ay! Si su sabor ya siento.

 

Aparece Florindo y la Francolina huye. Persecución. La gallinita logra huir. Aparece Pancho el cordero

 

PANCHO            Yo soy el cordero Pancho

y es mi vellón el más blanco;

con mi lana se hacen trajes

las niñas de estos parajes.

 

FLORINDO         Si no me comí la gallina

a este llevo a la cocina.

Lo cocinaré con fuego

que yo saco con mi aliento;

me lo manducaré luego

¡Ay! si su sabor ya siento.

 

Pancho huye. Florindo lo persigue. Se escapa. Aparece la vaquita Clara.

 

CLARA               Yo soy Clara la vaquita

y doy leche con cremita

y con ella se hace queso

mantequilla y todo eso.

 

FLORINDO         Si no me comí el cordero

y no me comí la gallina

este vacuno entero

me lo llevo a la cocina.

 

Mismo juego anterior. Florindo queda furioso. Cuando algún animalito trata de aparecer de inmediato el dragón lo ataca. Juego de los animales.

 

FRANCOLINA:     Mis huevos ¡No puede ser!

Como voy yo ahora a poner…

(Sale llorando)

 

PANCHO            Y sin pastito comer

mi lana no va a crecer…

(Sale llorando)

 

CLARA               Si no como pasto verde

la lechita se me pierde…

(Sale llorando)

 

 

LA NIÑA POLITA Yo soy la niña Polita

la leche mucho me gusta

y comer huevos revueltos

redonditos como luna.

 

Para este invierno tan frío

Me prometió mi mamá

que una bufanda de lana

hermosa me tejerá.

 

¡Vaquita, Vaquita Clara!

¡Vaquita, Vaquita Clara!

Quiero tomar leche blanca

para yo crecer muy sana.

 

CLARA               Niña Polita no tengo

leche para convidarte.

No me deja el dragón feo

con pastito alimentarme,

y si yo no me alimento

no puedo leche ya darte.

 

LA NIÑA POLITA ¿Y que podemos hacer

para salir de este trance?

 

CLARA               Llamaré al cazador

con su escopeta de palo

que le haga puntería

y que le pegue un balazo.

 

Salen. Entra el cazador.

 

 

EL CAZADOR      Yo cacé al lobo fiero

que se comió a la abuelita

y que también se comió

de un ñam a Caperucita.

 

No le tengo miedo a nadie

menos a un tonto dragón (Aparece amenazante Florindo).

(Acobardado)Yo soy valiente les digo,

(Tiembla) aunque un poco tiritón.

No crean que siento miedo

porque tengo mi escopeta

 

 Juego. El cazador dispara pero no le achunta a Florindo o éste se come las balas. El cazador huye.

 

…perdóneme señor Dragón,

será mejor que me vire

y me meta en mi casita

que ya es hora que jubile.

 

Huye. Florindo se pavonea.

 

FLORINDO         ¿A mí me quieren cazar

con escopetas de palo?

De todita esta comarca

yo soy el dragón más malo… (Ruge, echa fuego, etc.)

 

LA NIÑA POLITA Parece que el cazador

no pudo con el dragón

que casi se lo comió

de un tremendo tarascón.

Ya que no he tomado leche

me quiero comer un huevo:

Llamaré a Francolina

para que traiga uno fresco

¡Gallinita Francolina!

¡Tráeme un huevo que muero

de ganas de comerme uno

frito, a la copa o revuelto!

 

FRANCOLINA      Yo no puedo poner huevos

porque no puedo salir

de mi nido a alimentarme

y voy de hambre a morir.

Ese dragón con su fuego

espantoso me quiere freír.

 

LA ÑIÑA POLITA Ya no puedo tomar leche

y no puedo comer huevos.

Tenemos que hacer algo

que solucione esto luego.

 

FRANCOLINA      Llamaré a una brujita

para que embruje al dragón,

lo convierta en sapo chico

y termine esta cuestión.

 

Salen. Entra la brujita Amalia.

 

AMALIA             Yo soy la brujita Amalia

la vecina de Roberto,

con mi magia poderosa

deshaceré  este entuerto.

Con estos mágicos polvos

hechos de arroz de la china

te convertiré en un sapo

de verdosa gelatina.

 

Hace unos pases mágicos ante Florindo lanzándole polvos blancos. Este la mira indiferente hasta que con una gran llamarada le hace volar toda chascona.

 

FLORINDO         Me quieren a mi embrujar

con unos polvos de arroz

De todita esta comarca

soy el dragón más feroz… (Ruge, echa fuego, etc.)

 

 

PANCHO            Tampoco dio resultado

los embrujos de la bruja.

¿A quién ahora acudiremos

para pedirle su ayuda?

Quizás pueda el pescador

atraparlo con su red

y meterlo en una jaula

y no se pueda mover.

 

PESCADOR         Yo soy un gran pescador

y entre mis redes atrapo

a pescados y lagartos,

dragones y pejesapos.

 

Lo mismo que lo anterior. El pescador termina huyendo enredado en su propia red.

 

FLORINDO         Me quieren a mi atrapar

cual si fuera mariposa

con una red de pescar

¡Vamos! Traigan otra cosa…

Yo soy el dragón Florindo,

el más feo, no el más lindo

y a toditos los asusto

sólo para darme el gusto.

Que si ellos no me quieren

pues otra cosa no esperen…

 

LA NIÑA POLITA Vaya, vaya que problema

no tengo leche con crema,

ni huevos de Francolina,

ni lana pa mi chalina.

Quizás es la solución

darle otra cosa al dragón.

 

Saca un cepillo y pasta de dientes.

 

Oye dragón Florindo

tú que te crees lindo…

 

FLORINDO         ¿Qué te pasa niña lesa?

¿Quieres perder la cabeza?

Esto sí que es muy extraño

¿No temes que te haga daño?

 

 

LA NIÑA POLITA Yo creo que tu problema

es algo que tú provocas

Y yo te diré que el dilema

tiene que ver con tu boca.

 

FLORINDO         ¿Mi boca?

 

LA NIÑA POLITA                 Tu boca, claro.

Que hay que buscar amparo

porque es fétido tu aliento

y desde lejos lo siento.

Si tú te lavas los dientes

después de cada comida

las gentes agradecidas

te querrán sin duda alguna.

 

FLORINDO         ¡Por los cuernos de la luna!

A lo mejor es verdad

que tanta fatalidad

viene de que no me lavo

los dientes con gran cuidado.

 

Coge el cepillo y se lava los dientes. Vuelve a abrir la boca y su aliento ya no es de fuego, sino de menta fresca blanca y verde. Se acercan los animales.

 

CLARA               ¡Ya llegó la primavera

a esta comarca entera!

Ya no tiene el dragón fuego;

comeré pasto y luego

daré leche por montones

para los niños mamones.

 

FRANCOLINA      ¡Que perfume suave siento

que es traído por el viento!

Por fin pondré de nuevo

grandes y hermosos huevos.

 

PANCHO            ¡Qué agradable es este olor

que parece de una flor!

Mi vellón crecerá ahora

dando lana sin demora.

 

 

LA NIÑA POLITA Ya lo ven ustedes, niños,

a dragones con cariño

y algunos buenos consejos

se les gana y yo me atrevo

darles consejo también:

que sus dientes huelan bien:

lavarlos con el cepillo

para que nunca amarillos

sino blancos, sanos, luzcan

y no corra como loca

la gente cuando la boca

abran ustedes y un fuego

salga muy fétido luego.

 

FLORINDO         Y al fin yo puedo cantar

esta canción popular:

¡Yo soy el dragón Florindo,

soy el lagarto más lindo.

Y me gusta que se sienta

mi aliento olor de menta!

 

CUENTA CUENTOS

Y esta historia está pasada

por un zapatito roto

y ahora les contaremos

la última que es con globo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CUATRO

CUENTO INGENUO CON NIÑA Y GLOBO AZUL

 

I

 

 

Un globo bajó del cielo,

fugada gota de estrella,

tan suave como el silencio,

perfecto como una esfera.

 

Lo ven las aves primero,

luego la leve libélula,

la hoja tenue del abeto,

la luz de la sementera.

 

Saltando lo ve el ternero

en la bordada pradera;

alza el caballo su cuello

para ver la esfera bella.

 

AZUL ES EL GLOBO AZUL

AZUL COMO UN SUEÑO AZUL

AZUL ES LA ESFERA AZUL

AZUL PLANETA DE LUZ

 

Un zorro, un tordo, un conejo,

una brillante culebra

y una arañita asombrada

miran tan leve belleza.

 

Con el agua como espejo,

las flores de la ribera

miran flotando en el cielo

la luz azul del planeta.

 

Lo ve el agua del riachuelo,

inmóvil lo ve la piedra

y toda queda en suspenso

la madre naturaleza.

 

 

 

 

II

 

Impulsado por la brisa

el globo cruzó praderas

voló por sobre las villas

y atravesó las fronteras

 

Causó a todos maravilla,

que lo viera el que lo viera,

sentía su musiquilla

cantando la primavera.

 

Como una estrella perdida

llegó a la ciudad la esfera,

que se sabe presentida

por alguien que allí la espera.

 

La que espera es una niña,

es una niña cualquiera,

una niña entre las niñas,

la niña que niña era.

 

 

III

 

En las ciudades hay luces,

luces de autos y buses,

luces de calles y vías,

luces blancas, luces frías,

grandes focos y fanales:

son luces artificiales,

que tanto alumbran el suelo

que no dejan ver el cielo.

 

 

IV

 

La niña de nuestro cuento

vive con sus dos abuelos:

se llama ella doña Inés

y el abuelo don Marcelo.

Los viejecillos contentos

le dicen: «Mi caramelo».

 

 

 

 

V

 

Viven cuidando una huerta

verde de verdes verduras.

Tiene la casa dos puertas

y ninguna cerradura.

 

Por las ventanas abiertas

entran luz y mariposas;

nunca parece desierta

la cabaña primorosa.

 

Y es aquí donde al fin llega

la esfera azul luminosa;

poco a poco ya se allega

a la niña temblorosa.

 

 

 

VI

 

Dice la voz de la esfera,

que es sólo de pensamiento:

«Ven conmigo flor postrera,

ven a ser viento en el viento».

 

 

 

VII

 

Y la niña que lo mira

con sus ojos de avellana

dice: acércate y estira

tu azul mano a la ventana.

 

La luz se le acerca clara

y a ella la niña sube.

Cruzando leve mampara

sueña la niña ser nube.

 

 

Siente su cuerpo liviano

todo en luz desvanecido.

Mira su cuerpo y sus manos

de albores estremecidos.

 

Ahora es parte del aire.

Va por el cielo viajando

con un tan dulce donaire

como si fuera soñando.

 

Confundido entre las gotas,

su cuerpo es vaho celeste

tintineando con las notas

de lluvia sobre lo agreste.

 

Cada gota desprendida

sobre los campos y villas

tiene la forma encendida

de una niña maravilla.

 

Y el bosque se vuelve niña,

niña toda es la pradera,

niña el sembrado y la viña

y la fértil sementera.

 

Y así, cuando el mundo entero

de lluvia niña fue hecho,

el globo vuelto sombrero

se voló sobre los techos.

 

La niña asombro alumbrando

llega donde sus abuelos,

les cuenta como volando

la tierra se volvió cielo

 

y nuevas epifanías

hicieron reír al huerto,

en uno de aquellos días

de milagros vueltos cierto.

 

 

FIN DE CUATRO CUENTAS DE NIÑA

Un comentario en “CUATRO CUENTAS DE NIÑA

  1. Verónica Valenzuela dijo:

    Pero ¡qué alegría inmensa! Felicitaciones por tu blog, por tu escritura maravillosa para niños de todas las edades… Y que siga creciendo el tejido bello y que tus amigos se emocionen, festejen contigo la palabra y alcen sus copas en el gozo compartido.

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